El destino ha querido que me dirija a ti un día después de una fecha señalada… el mismo que ha querido que ese día sea un día antes del que guarda secretos compartidos. Llegaste en primavera, y Cádiz fue tu cuna. La tarde empezaba a tardear cuando la luz del faro, cómplice de mil batallas, quiso iluminar tu nacimiento. El murmullo del mar acarició la primera sonrisa y, “ella”, quien si no, te puso nombre. Capitán con sombrero de papel, sirena de mares encantados, burbujas saladas que escondían los sueños de los que te conocieron… ¿te acuerdas?.. ¿te acuerdas de tu vestido...