Todos lo sabíamos, todos conocíamos el momento, todos
callábamos como si de esa manera el día se olvidara de venir y pudiéramos
engañar a las agujas del reloj para que pasaran de largo por el pasillo arco
iris.
El tiempo, jugando su papel, se cuela por cualquier rendija y
nuestra puerta, cerrada a cal y canto, sabíamos que no sería obstáculo para que,
ese tiempo que tan buenos ratos ha compartido con nosotros en estos dos años, hoy
nos avisara, irremediablemente, que el momento ya estaba aquí.
Atrás se quedan miles y miles de historias, desde aquel mes
de septiembre de 2011 cuando, con caritas...